Piedras en bruto, rodados para terapias o piezas expuesta en zona de mucho paso:

Por
primera vez, al adquirirlas, limpiarlas con el agua del mar o agua
salada una a una e después aclarar muy bien con agua dulce corriente en
abundancia, que puede ser del grifo.
Después
dejarlas bajo la luz de la luna llena por una noche y por algunas horas
bajo la luz del sol, así estarán descargadas de las energías que tenían
e recargadas positivamente pelas fuerzas de la naturaleza.
Para
los próximos usos solo basta limpiarlas en agua dulce corriente cuando
juzgue necesario. Cuantas mas personas tengan contacto con el mineral
mas necesidad de limpieza el tendrá.
En el caso de los cristales utilizados para terapias hay que limpiarlos después de cada uso.
El
proceso inicial se puede repetir a cada 6 meses o según sea necesario
una limpieza profunda de los cristales, pero acordándose que la sal es
un proceso depurativo muy agresivo al cristal que elimina toda su
energía necesitando así su recarga.
Otra
manera de limpiar las piedras es ponerlas en contacto directo con el
suelo, de preferencia tierra natural, se puede envolverlas en una tela
orgánica, (algodón, lino o piel) y dejarlas reposar en el suelo natural.
Después proceder con la recarga energética.
Piedras finas, bisuterías y rodados pequeños de uso personal :

Al
tratarse de piedras pulidas o talladas, de trato mas delicado hay que
tener en cuenta que una limpieza drástica puede perjudicar la belleza
de la pieza.
Entretanto
las piedras mas pequeña suelen cargarse y descargarse mas fácilmente,
así que basta con lavarlas en agua dulce corriente, como la del grifo o
ponerlas en contacto directo con el suelo envueltas en tela natural, y
después de limpiarlas dejarlas expuesta a la luz de la luna y del sol.
Caso
las piedras lleven engarce de algún metal que pueda oxidar no se debe
utilizar agua ni sal para la limpieza dando preferencia al método de
purificación por el contacto con el suelo.
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